Una hoja que camina sobre una pared suspendida,
incestuosa natura.
Mútase,
licuadora hipocondríaca de realidades poligonales.
Mútase,
colirios habanos simulan lágrimas, sudores y mieles.
Entre las piernas, gotea frágil la cristalina savia,
presencia de tus cachorros, gritos,
mientras tus dedos permean mi piel.
3
Impulso cuadrúpedo, torpe galope de dos bípedos
en la noche de un desuso carroñero,
sudan las pieles anfibias
sobre el piso movedizo, donde se esconde
ese vapor helado que hace chispa.
Una mesa mujer se esconde entre sus cuatro piernas,
sobre sus dos mentes, lunar y solar…
No sabe gemir ante el acto que sucede en ese instante,
pero habla antes de masticar los suspiros.
Entonces, el aire molido y vidrioso se le atasca
cuando quiere gritar o cantar;
balbucea temerosa,
rezos y conjuros,
está harta de no dormir, de no morir,
haciendo maromas con la saliva,
tropieza en un pasto seco,
tierra agrietada que espera la lluvia.
Hambrienta, se come una caracha a medianoche,
con el vientre perforado,
es portal y túnel
de donde salen purulentos gemidos en un eco infinito.
18
Trialogar:
Contigo,
Conmigo,
Y con nosotres.
Esperar silente a que la razón ocupe su espacio
y comience,
donde solo se puede terminar.
Atravesar un muro de palabras.
Penetrar en los poros de la piel gallina,
piel conejo,
piel pluma,
piel sangre,
piel sin piel,
piel a rojo…
Madriguera,
cueva,
matriz,
copa…
Vaciar los fluidos
sin que caigan.
Gravedad.
Edad de los soles.
Gabriela Monteros.
En la penumbra de la noche del 18 de octubre de 2023, La Llorona, un rincón vibrante en la Plaza San Francisco, se convirtió en el escenario de un encuentro que resonaría más allá de sus muros. “En la agonía de la noche” no fue solo un recital de poesía; fue un acto de conmemoración y resistencia que celebró la vida y obra de Matilde Hidalgo, una pionera que rompió barreras en la historia de Ecuador y de América Latina.
Matilde Hidalgo Navarro, nacida en Loja en 1891, no solo fue la primera mujer en votar en una elección nacional en Latinoamérica, sino también la primera ecuatoriana en obtener un doctorado en medicina. Su vida estuvo marcada por una incansable lucha por los derechos de las mujeres, un legado que hoy inspira a generaciones. Durante el recital, la voz de Hidalgo resonó a través de sus versos, donde se manifestaba la necesidad de que las mujeres buscaran su lugar en un mundo que a menudo las marginaba.
Nota: Cafetería "La Llorona", (Bolívar y Colón)
En aquella noche, es decir, la velada se llenó de varias voces contemporáneas. Elizabeth Muñoz, Cindy Hidalgo, Elvyn Ojeda, Víctor Hugo Quezada e Ismael Iñiguez, el artista invitado, compartieron sus versos y reflexiones, creando un evento para y con todos los asistentes, este evento junto a la calle Bolívar, invitaba a acercarse a quienes pasaban por la calle. El publico lleno de emociones, se consternó por las formas de leer poesía, que abarcó desde la melancolía hasta la esperanza. Cada poema era un eco de las luchas y triunfos de las mujeres que, a lo largo de la historia, han alzado su voz. Los asistentes, con el micrófono abierto, se unieron a la celebración, mostrando que la poesía es, y siempre será, un patrimonio colectivo.
Secreto
Si pudieras verme,
me encontrarías fisgoneando las sombras del sexo ajeno en la ventana,
pellizcando desperdicios de tu huella en internet.
Solo la alquimia de tus ojos aceituna era capaz de transformar
mis cuatro palabras púberes de aspirantes a poema.
Sigo fingiendo que te olvido
y disimulo que no escudriño tu nombre entre tantos nombres.
Entre tantos otros, tú,
entre tantos otros que se parecen a ti y no son tú;
entre tantos nombres tuyos con otro rostro
y entre tantos rostros tuyos con otra yo.
Te lanzo la mirada y escondo los ojos
y miento que no me lleno la boca de oro cuando te llamo.
Fantaseo con encontrarte de frente
y atravesarte la memoria cual choque de trenes.
Abusar de los gerundios para estirar el tiempo,
romper este cascarón de mierda,
dejar de bañarme con flores muertas…
Borrarme el historial de tu sonrisa.
Elizabeth Muñoz
La atmósfera de la noche estaba impregnada de nostalgia y celebración. La poesía, esa forma de arte que a menudo se siente como un susurro en la oscuridad, se convirtió en un grito de mujeres lojanas. Se reconoció que las palabras tienen el poder de arrullar, conmover, y despertar, pero también de registrar y descubrir verdades ocultas. “En la agonía de la noche” es como un recordatorio de que la poesía es un acto de resistencia, una forma de nombrar lo inefable y de abrir espacios para la convivencia mutua.
Así, en la agonía de la noche, se tejió como un manto de palabras que resonaron con fuerza frente a la estatua de Mercadillo, que sin duda y sin grafitearlo, lo derrocaron, recordándonos que la poesía no solo es un arte, sino una forma de romper paradigmas y formas patriarles que nos hunden como ciudad, y así sembrar nuevas maneras de converger a una forma de vida adecuada. Es un llamado a la acción, un recordatorio de que, como mujeres y hombres, todos compartimos el deber de seguir la senda que nos han trazado las valientes que nos precedieron. La comunidad se unió en este espacio, donde la poesía fue no solo un vehículo de expresión, sino un medio para soñar y construir juntos un futuro más luminoso.
EL DEBER DE LA MUJER
La mujer es templo místico
donde se encierra la esperanza
que la patria en lontananza
ha alcanzado a divisar
Mas, para que sabiamente
llene su misión divina,
debe vagar peregrina
por la azul inmensidad…
No contentarse tan sólo
con el rosario en la mano
y el breviario del cristiano
querer la vida pasar.
Es preciso al pensamiento
remontarle a las regiones
donde se hallan instrucciones
que la Ciencia suele dar.
Es preciso abrirse paso
entre envidia y mezquindades
y burlando tempestades
dedicarse ya a estudiar
El estudio sublimiza
enaltece y dignifica;
es la Ciencia la que indica
los medios de progresar
Con ella podrá cumplirse
misión tan noble y sagrada
y ofrecer mejor morada
a Dios, la Patria y Hogar.
Matilde Hidalgo

