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lunes, 16 de septiembre de 2024

Ecos de la selva: Versos por la vida en el Yasuní

 

 Nota: Recital 8. “El sur por el Yasuní” (06 – 06 – 2023). La Casa de Manuel Hotel Boutique.  Fotos: Colectivo El Sur por el Yasuní.   

Cada 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente nos invita a reflexionar sobre la conservación de nuestros ecosistemas y la promoción de prácticas sostenibles. En esta fecha tan significativa, el Circuito de Palabras i Literatura Creativa de Loja propuso un recital de poesía como apoyo y respaldo al Colectivo El Sur por el Yasuní, personas decididas a la conservación del Bloque 44 en la región del Yasuní, uno de los lugares más biodiversos del planeta. Este apoyo se hizo evidente a través de un evento memorable: el recital “La vida es un capibara perdiéndose en la espesura”, celebrado el 6 de junio de 2023 en la Casa de Manuel Hotel Boutique.

El recital reunió a poetas y músicos prominentes con el objetivo de elevar la conciencia sobre la importancia de proteger el Yasuní. Entre los participantes se encontraban Cinthya Aguinsaca, Verónica Muñoz, Zoila Tandazo, Fernando Jaros, los trovadores y músicos Bruno Paladines y Aníbal Saraguro. Estos artistas mostraron cómo la poesía y la música pueden ser herramientas poderosas en la lucha contra las injusticias ambientales.

Cada texto y poema presentado en el recital fue un llamado a la preservación del ecosistema amazónico. Los versos no solo demostraron una profunda conexión con la naturaleza, sino que también incorporaron elementos del lenguaje ancestral y música indígena. Algunas voces evocaron a Eduardo Galeano entre otros poetas latinoamericanos. Esta fusión evocó la esencia del Yasuní, permitiendo a los asistentes experimentar, a través de la poesía, el aroma de la tierra húmeda, la exuberancia de la fauna y la densidad de la selva.

Poema en honor a los pueblos del Yasuní:

Petróleo de melcocha

A los tagaeri y taromenane

 

Pumas camuflados en las fibras de la chambira.

Caciques y guacamayos rebasan bolas de lumbres.

Chunchos de sequía y sombra adornan las fincas.

Cachalotes cautivos de la selva de incertidumbres.

 

Fango de mineros donde las vacas pastan verbena.

Pedazos de pan humedecidos en una taza de café.

Crudo para los motores de las concesiones externas.

Nata de azabache para los pueblos con suelo de miel.

 

Venados pardos no conocen de fronteras ni límites.

Lobos de páramo rondan por los bosques pantanosos.

Ungurahuas separan las zanjas de los zaínos y tapires.

Sobre las chontas se cuelgan los aullidos de los monos.

 

Aceite de roca para engrasar los remos de las máquinas.

Tribus solitarias navegan los ríos Cononaco y el Nashiño.

Bambúes de curaré a la espera de sedar al intruso pálido.

A lo lejos, las chimeneas de brea flamean junto a los niños.

                                                                                                            BC.

 

El impacto del recital trasciende lo artístico. En un contexto donde las redes sociales a menudo se convierten en un campo de batalla sobre políticas ambientales, el evento se presentó como una respuesta concreta a la consulta popular sobre la explotación del Bloque 44. Al promover una mayor apreciación del Yasuní a través del arte, el recital buscó sensibilizar a la comunidad local y enviar un mensaje global sobre la urgencia de proteger estos espacios vitales.

Este esfuerzo no hubiera sido posible sin la colaboración de varias personas y colectivos. Entre los organizadores y promotores del evento se encuentran Gabriela Gonzaga, Anahí Mora, María Eliza Mora, Andrea Cucalón, Aida Maldonado, Sofía Toledo, Catherine Calva, Dolores Castillo, Eugenia Armijos, Valentina Mogrovejo, María Esther Mora, Pablo Piedra, Marco Romero, Mirian Sarango y el Colectivo ADA. Su dedicación resalta la fuerza de las iniciativas locales en la lucha por la conservación y la conciencia ambiental.

También es importante reconocer el apoyo de establecimientos locales como Casa de Manuel, La Barricada, La Huerta, La Catalina, Lemmon Trip, La Mecánica y Gato Suco, que brindaron espacios para la reflexión y el activismo ambiental, abriendo sus puertas a eventos que promueven la conservación y apreciación de nuestro entorno natural.

                                    Nota: Reunión del Colectivo El Sur por el Yasuní en la Catalina.

El recital “La vida es un capibara perdiéndose en la espesura” no solo celebró el Día Mundial del Medio Ambiente, sino que también subrayó el papel crucial de la poesía y el arte como vehículos de cambio social y ecológico. En un mundo donde las políticas a menudo parecen desalineadas con la preservación del medio ambiente, estos actos de resistencia cultural y artística emergen como formas poderosas de influencia y protesta. La poesía, al capturar la esencia de la naturaleza, continúa siendo una herramienta vital para la concientización y la acción en defensa de nuestro planeta.

Este evento también nos recuerda la importancia de apoyar estas iniciativas desde nuestras comunidades locales. Cuidar nuestro entorno cercano, hacer pequeños cambios en nuestra vida diaria, como reducir el uso de plástico, reciclar y fomentar prácticas sostenibles, son pasos esenciales para contribuir a la protección del medio ambiente. Aunque quizás no seamos un ejemplo perfecto, nuestro objetivo es no ser parte del problema, sino contribuir positivamente. Cada acción cuenta, y juntos podemos hacer una diferencia significativa en la lucha por un futuro más sostenible y justo para nuestro ecosistema.

Poema en honor a las comunidades prehispánicas que habitaban en los Andes bajos:


Oda al Yaguarzongo

(Corazón de capibara)

 

“Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden...”

¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!

¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!

 

Suena en la radio el verso:

“Noticias = comerciales”

“los Mártires de Chicago”

Pero, ¿quién recuerda...?

“Un poco de vacas y Mainas”

¡Vivan los Paltas y Bracamoros!

¡Vivan los Ambocas y Saraguros!

¡Gloria a los nativos de Yangana!

 

Nuestros cimientos alguna vez fueron la savia de la Cascarilla.

Miles de parientes fueron consumidos como piezas de carga.

Como un mercado de vanidades y cantos en la Capilla.

Escuelas de humillación, subastas de gente, la conquista hampa.

 

Labrador del sigilo, esclavo del tiempo, lengua calada.

Residente de la espesa alga sobre el Amazonas.

Con el “Tarach”[1] y el “Itip”[2] se teje la fe de Carachama.

Alguna vez dominaste la selva como la Anaconda.


 Los trofeos de los prisioneros de guerra: los crucifijos y las demencias.

Respiramos almas, pedimos permiso al patrón, ofrecemos el tuétano.

A los dioses con la pólvora, a los curaré con la biblia y al pueblo con la faena.

En los palcos como las pipas las Tsantsas colgadas con orgullo por el vencedor.


Guanta.

Águila arpía.

Caimán negro.

Sol de Jaguares. 

 [1] Vestimenta tradicional de la mujer shuar, consistente en una túnica amarrada en un hombro y sujeta a la cintura con un cordón.

 [2] Es la prenda más característica de la indumentaria tradicional masculina shuar, se trata de una pieza rectangular de tela que se enrolla y se sujeta a la cintura con un cinturón.

BC.

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