Nota: Recital 8. “El sur por el Yasuní” (06 – 06 – 2023). La Casa de Manuel Hotel Boutique. Fotos: Colectivo El Sur por el Yasuní.
Cada 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente nos invita a reflexionar sobre la conservación de nuestros ecosistemas y la promoción de prácticas sostenibles. En esta fecha tan significativa, el Circuito de Palabras i Literatura Creativa de Loja propuso un recital de poesía como apoyo y respaldo al Colectivo El Sur por el Yasuní, personas decididas a la conservación del Bloque 44 en la región del Yasuní, uno de los lugares más biodiversos del planeta. Este apoyo se hizo evidente a través de un evento memorable: el recital “La vida es un capibara perdiéndose en la espesura”, celebrado el 6 de junio de 2023 en la Casa de Manuel Hotel Boutique.
El recital reunió a
poetas y músicos prominentes con el objetivo de elevar la conciencia sobre la
importancia de proteger el Yasuní. Entre los participantes se encontraban
Cinthya Aguinsaca, Verónica Muñoz, Zoila Tandazo, Fernando
Jaros, los trovadores y músicos Bruno Paladines y Aníbal Saraguro. Estos artistas mostraron cómo la
poesía y la música pueden ser herramientas poderosas en la lucha contra las
injusticias ambientales.
Cada texto y poema presentado en el recital fue un llamado a la preservación del ecosistema amazónico. Los versos no solo demostraron una profunda conexión con la naturaleza, sino que también incorporaron elementos del lenguaje ancestral y música indígena. Algunas voces evocaron a Eduardo Galeano entre otros poetas latinoamericanos. Esta fusión evocó la esencia del Yasuní, permitiendo a los asistentes experimentar, a través de la poesía, el aroma de la tierra húmeda, la exuberancia de la fauna y la densidad de la selva.
Poema en honor a los pueblos del Yasuní:
Petróleo de melcocha
A los
tagaeri y taromenane
Pumas
camuflados en las fibras de la chambira.
Caciques
y guacamayos rebasan bolas de lumbres.
Chunchos
de sequía y sombra adornan las fincas.
Cachalotes
cautivos de la selva de incertidumbres.
Fango de
mineros donde las vacas pastan verbena.
Pedazos
de pan humedecidos en una taza de café.
Crudo
para los motores de las concesiones externas.
Nata de
azabache para los pueblos con suelo de miel.
Venados
pardos no conocen de fronteras ni límites.
Lobos de
páramo rondan por los bosques pantanosos.
Ungurahuas
separan las zanjas de los zaínos y tapires.
Sobre
las chontas se cuelgan los aullidos de los monos.
Aceite
de roca para engrasar los remos de las máquinas.
Tribus
solitarias navegan los ríos Cononaco y el Nashiño.
Bambúes
de curaré a la espera de sedar al intruso pálido.
A lo lejos, las chimeneas de brea flamean junto a los niños.
BC.
El impacto del recital
trasciende lo artístico. En un contexto donde las redes sociales a menudo se
convierten en un campo de batalla sobre políticas ambientales, el evento se
presentó como una respuesta concreta a la consulta popular sobre la explotación
del Bloque 44. Al promover una mayor apreciación del Yasuní a través del arte,
el recital buscó sensibilizar a la comunidad local y enviar un mensaje global
sobre la urgencia de proteger estos espacios vitales.
Este esfuerzo no hubiera
sido posible sin la colaboración de varias personas y colectivos. Entre los
organizadores y promotores del evento se encuentran Gabriela Gonzaga, Anahí
Mora, María Eliza Mora, Andrea Cucalón, Aida Maldonado, Sofía Toledo, Catherine
Calva, Dolores Castillo, Eugenia Armijos, Valentina Mogrovejo, María Esther Mora, Pablo Piedra, Marco Romero, Mirian Sarango y
el Colectivo ADA. Su dedicación resalta la fuerza de las iniciativas locales en
la lucha por la conservación y la conciencia ambiental.
También es importante
reconocer el apoyo de establecimientos locales como Casa de Manuel, La Barricada, La Huerta, La Catalina,
Lemmon Trip, La Mecánica y Gato Suco, que brindaron espacios para la reflexión y el
activismo ambiental, abriendo sus puertas a eventos que promueven la
conservación y apreciación de nuestro entorno natural.
El recital “La vida es un
capibara perdiéndose en la espesura” no solo celebró el Día Mundial del Medio
Ambiente, sino que también subrayó el papel crucial de la poesía y el arte como
vehículos de cambio social y ecológico. En un mundo donde las políticas a
menudo parecen desalineadas con la preservación del medio ambiente, estos actos
de resistencia cultural y artística emergen como formas poderosas de influencia
y protesta. La poesía, al capturar la esencia de la naturaleza, continúa siendo
una herramienta vital para la concientización y la acción en defensa de nuestro
planeta.
Este evento también nos
recuerda la importancia de apoyar estas iniciativas desde nuestras comunidades
locales. Cuidar nuestro entorno cercano, hacer pequeños cambios en nuestra vida
diaria, como reducir el uso de plástico, reciclar y fomentar prácticas
sostenibles, son pasos esenciales para contribuir a la protección del medio
ambiente. Aunque quizás no seamos un ejemplo perfecto, nuestro objetivo es no
ser parte del problema, sino contribuir positivamente. Cada acción cuenta, y
juntos podemos hacer una diferencia significativa en la lucha por un futuro más
sostenible y justo para nuestro ecosistema.
Poema en honor a las comunidades prehispánicas que habitaban en los Andes bajos:
Oda al Yaguarzongo
(Corazón de capibara)
“Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus
maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se
llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del
orden...”
¡Secad
vuestras lágrimas, los que sufrís!
¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!
Suena en
la radio el verso:
“Noticias
= comerciales”
“los
Mártires de Chicago”
Pero,
¿quién recuerda...?
“Un poco
de vacas y Mainas”
¡Vivan
los Paltas y Bracamoros!
¡Vivan
los Ambocas y Saraguros!
¡Gloria
a los nativos de Yangana!
Nuestros cimientos alguna vez fueron la savia de la Cascarilla.
Miles de
parientes fueron consumidos como piezas de carga.
Como un
mercado de vanidades y cantos en la Capilla.
Escuelas
de humillación, subastas de gente, la conquista hampa.
Labrador
del sigilo, esclavo del tiempo, lengua calada.
Residente
de la espesa alga sobre el Amazonas.
Con el
“Tarach”[1]
y el “Itip”[2]
se teje la fe de Carachama.
Alguna
vez dominaste la selva como la Anaconda.
Respiramos
almas, pedimos permiso al patrón, ofrecemos el tuétano.
A los
dioses con la pólvora, a los curaré con la biblia y al pueblo con la faena.
En los
palcos como las pipas las Tsantsas colgadas con orgullo por el vencedor.
Guanta.
Águila
arpía.
Caimán
negro.
Sol de Jaguares.
BC.

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