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jueves, 10 de octubre de 2024

La poesía es movimiento: Recitales que trascienden fronteras


Nota: Recital 10. “A Orillas del Puerto”. Peñas, Guayaquil. (20 – 07 – 2023) Arte: Pedro Siniglesia.

En el dinámico panorama cultural actual, los recitales de poesía han encontrado nuevas formas de expresión, trasladándose a diversos lugares y convirtiéndose en auténticos espacios artísticos. Es fascinante observar su evolución y adaptación a cualquier entorno, logrando conectar con diferentes públicos de todas las edades. Desde casas móviles hasta teatros flotantes, estas innovaciones permiten que la poesía alcance nuevas audiencias, transportando un fragmento de la cultura local, en este caso, la Lojanidad. Así, en nuestro anterior post rendimos homenaje al poeta Jaramillo, y en honor a esta movilidad, hacemos referencia a uno de sus libros en el próximo recital que mencionaremos.

El arte carece de límites, y la cultura se manifiesta en cualquier momento y lugar. Esta idea es fundamental en los recitales poéticos, que no se restringen a horarios o espacios específicos, sino que surgen como parte de la vida misma. En este contexto, la gestión cultural se convierte en un traje versátil, adaptable a las diversas realidades de quienes lo adoptan. Este "traje" no se compone de prendas formales, sino de actividades y oficios que forjan la identidad de una ciudad. Cada acto, gesto y muestra creativa representan, en su esencia, la riqueza cultural y diversidad de la sociedad.

Los recitales de poesía, al desarrollarse en distintos contextos, son una forma de expresión que se nutre de la identidad local. Por ejemplo, varios poetas asistimos al congreso "Manglar" en la Universidad de las Artes, a mediados de julio de 2023, donde se mostró a los estudiantes la pedagogía que se gesta no solo en recitales, sino en talleres de lectura y escritura. El Circuito Literario convocó varias voces poéticas para una lectura titulada "Recital en la Perla; A orillas del Puerto", durante las fiestas julianas de Guayaquil, ilustrando cómo la poesía puede resonar en otros territorios. Este recital, realizado en La Taberna del Cerro Santa Ana, fue una continuación del congreso Manglar, demostrando que la poesía puede ser un puente entre culturas y una herramienta para fomentar el entendimiento. Con voces como las de Ángela Arboleda, Tatiana Mendoza, Nicolás Mogrovejo, Darío Jiménez y José Luis Tapia, no solo se enriqueció la escena poética local, sino que también se compartió la esencia de la poesía lojana en un entorno diferente. Cada poeta, con su estilo único, trajo consigo no solo sus versos, sino también un fragmento de su tierra, su historia y su sentir. Así, cada recital se convierte en un acto de resistencia e independencia cultural, celebrando la diversidad y propagando la identidad.


Es importante resaltar que el impacto de estos recitales trasciende la clásica presentación de poesía; representan la memoria histórica de cada persona y rincón. Se trata de un acto colectivo que involucra a la comunidad, creando un espacio para compartir experiencias y establecer conexiones. Al llevar la cultura lojana a otros lugares, se genera un intercambio enriquecedor que fomenta el diálogo y la reflexión. Cada asistente no solo es un espectador, sino un protagonista de este viaje cultural, llevando consigo un fragmento de esa experiencia a su propio rincón del mundo.

La necesidad de mostrar nuestra cultura en otros territorios nace de un profundo deseo de pertenencia y reconocimiento. Cada persona que participa en un recital se convierte en embajador de su tierra, sembrando semillas de identidad y unión a través de sus palabras, creando un espacio donde lo local y lo universal se tejen.

Los recitales de poesía que se trasladan a otras latitudes son más que simples eventos artísticos; reflejan nuestra identidad y dan testimonio del poder de la cultura para unirnos y transformarnos. En cada verso compartido y en cada rima recitada, se halla la esencia de un pueblo que, a pesar de las distancias, permanece unido por la pasión y el amor a las palabras.


El recital de poesía…

No es para leer textos poéticos,

menos aún es un encuentro literario.

Tampoco es una tertulia sana,

no es teatro ni concierto musical.

Va por el tiempo y el espacio,

entre la estética y la tensión del carácter.

El enlace entre la identidad y el despilfarro de la misma,

es una guerra con una bandera de paz.

Es un arte en constante construcción y movimiento,

el cielo y el infierno en constante ajetreo,

las posibilidades inmediatas de la semilla de mostaza,

el gesto invisible malinterpretado,

la voz del pasado, el presente y el futuro,

una carcajada de un niño ciego,

la recitación del alma a la especie.

No es nada de lo que se ha hecho,

dudo que sea algo que se invente,

nada nuevo bajo la lámpara,

una lengua en busca de una boca en el silencio.

Es recuperar a nuestros muertos,

es seguir en la bohemia con ellos,

pero, sobre todo, recordando a los “vivos”, que

un recital es conectar a las personas con el arte,

recobrar la tradición oral, en pocas palabras,

y sin tanto rodeo, es recuperar la memoria histórica

que nunca encontrarás, solo una:


Carretilla en cuesta

 

Las páginas en blanco.

Los libros sin publicar.

Las lecturas sin terminar.

Los poemas del Mandango.

 

Las separatas son lanzadas al aire.

Las caminatas que no caminaremos.

Las llamadas abatidas a la madrugada.

Las canciones nunca nos pertenecerán.

 

Las praderas verdes donde nos rodamos.

Las largas carreteras acompañaron el canto.

Las veces que nuestros besos hicieron zapping.

Las cuerdas que nos sostienen se han congelado.

 

Las ánforas con deseos serán leña para la fogata.

Las cruces sobre el agua y la trampa en la almohada.

Las tabletas para no olvidar el medicamento para la calma.

¿Las galleras de la suerte engañan cuando dicen que me amas?

 

(De Él locura y Ella lo cura o viceversa) o (Desintegration – The Cure)


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