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lunes, 5 de enero de 2026

DÍA 5. ARTE CONTEMPORÁNEO. LOJANIDAD EN TRÁNSITO

 

El quinto día llegó sin estruendo, pero con una intensidad que ya se había vuelto costumbre dentro de este proyecto que avanzó a contracorriente: poco presupuesto, mucha autogestión y una convicción compartida de que las artes vivas siguen siendo un motor real de pensamiento y encuentro. Literaturas Vivas, concebido como una apuesta ganadora desde la idea y no desde el dinero, ya había reunido a más de cuarenta actores de la palabra en apenas diez días, activando más de dieciocho experiencias ligadas a la creación, la reflexión y el cruce de lenguajes. Nada menor. Todo creativo y con público diverso...


  El 18 de noviembre de 2025, el eje fue el arte contemporáneo bajo una consigna clara y sugerente: “Lojanidad en el mundo”. El Parque de la Literatura, ubicado en la intersección de Valdivieso y Azuay, se transformó una vez más en un escenario abierto donde la ciudad se sentó a escuchar. Y cuando se dice la ciudad, no es una metáfora: hubo gran público, diverso, atento, curioso. Estudiantes, artistas, lectores, transeúntes que pasaban “solo un rato” y terminaron quedándose toda la tarde. Esa es una señal que no se puede fingir.


 La jornada comenzó con la presencia de Freddy Guaillas Sarango, artista visual nacido en Saraguro, formado en la Universidad Nacional de Loja y hoy una de las figuras más sólidas de la pintura contemporánea ecuatoriana. Su trayectoria habla por sí sola, pero lo más potente fue su manera de compartirla: sin solemnidad, sin distancia. Freddy no habló desde el pedestal del premio —aunque en 2023 ganó el Premio París en la XIII Bienal de Cuenca—, sino desde la experiencia de habitar el territorio, de observar los Andes como un espacio vivo donde el pasado y el presente se rozan constantemente.


 La conversación, moderada por Efrén Sarango Palacios, giró alrededor de la pintura actual y su relación con el espacio público. Se habló de cómo los objetos contemporáneos dialogan con la arquitectura, de cómo la flora y la fauna no son solo referencias estéticas sino entidades simbólicas, de cómo el tiempo se filtra en la obra sin pedir permiso. Freddy Guaillas Sarango compartió fragmentos de su proceso creativo, anécdotas de su residencia en la Cité Internationale des Arts de París y reflexiones sobre lo que implica llevar una identidad local a circuitos globales sin diluirla.


 El público respondió con preguntas, comentarios y silencios atentos. Hubo un clima de escucha real, algo que no siempre sucede en este tipo de encuentros. Tal vez porque la charla no se sintió como una conferencia, sino como una conversación extendida, casi íntima, en medio de un espacio abierto donde el arte se mezcló con la vida cotidiana.Este primer momento dejó una sensación clara: el arte visual también es una forma de escritura, una narrativa que se construye con capas, colores y gestos. Y ese diálogo con la palabra era precisamente uno de los objetivos del proyecto. Literaturas Vivas nunca se propuso encasillar disciplinas, sino permitir que se contaminen entre sí.


Luego de una breve pausa, la tarde tomó otro ritmo, sin perder profundidad. Llegó el turno de Franz Ramón, artista visual y escénico vinculado a la Universidad Técnica Particular de Loja, considerado por muchos como una de las voces más interesantes de la escena actual del sur del país. Su trabajo, que cruza performance, teatro y poesía, ya ha circulado por ciudades como Cuenca, Quito y Guayaquil, consolidándolo no solo como una nueva voz, sino como una influencia real dentro de su generación.La segunda actividad, nuevamente moderada por Efrén Sarango Palacios, abordó las nuevas fronteras del arte contemporáneo, poniendo énfasis en los procesos creativos y el uso —o la negación consciente— de las tecnologías. Franz Ramón compartió su visión desde la práctica: cómo lo cotidiano puede convertirse en materia artística, cómo un objeto mínimo, como una caja de fósforos, puede detonar vínculos, memorias y acciones colectivas.


 Ese microtaller que surgió casi de manera orgánica fue uno de los momentos más comentados del día. No hubo escenario ni instrucciones rígidas. Hubo cercanía, juego y una invitación clara a mirar hacia adentro y hacia lo que nos rodea. El público participó, se rió, reflexionó. Otra vez, la respuesta fue masiva y genuina.

Lo interesante fue notar cómo ambas actividades, aunque distintas en tono y generación, dialogaron entre sí. Freddy Guaillas Sarango y Franz Ramón representaron dos momentos del arte contemporáneo ecuatoriano, pero también dos formas complementarias de entender la creación: una desde la pintura que piensa el territorio a largo plazo; otra desde la acción que interviene lo inmediato.Al final del día, cuando el sol ya bajaba y el parque retomaba su pulso habitual, quedó una sensación compartida de haber sido parte de algo más grande que una agenda cultural. Este quinto día confirmó que el proyecto no solo funcionó en términos logísticos, sino en algo más difícil de lograr: generar comunidad, activar pensamiento crítico sin ponerse pesado, y mantener una vibra fresca, cercana, honesta.


 Como post para un blog, se agradece al equipo técnico de la Dirección de Cultura, y ese día merece ser recordado no por cifras —aunque las hay— sino por el impacto de los ponentes. Literaturas Vivas demostró que con las ideas claras, el trabajo colectivo y la confianza en los procesos, se pueden construir espacios lúdicos aunque no lo parezcan. Y si algo quedó claro ese 18 de noviembre, no es solo una independencia, dentro de la misma dependencia burocrática que se mantiene en algunos ambientes, no nos desmotiva sino nos invita a mejorar, con gran público como testigo, es que las artes vivas siguen más vivas que nunca.

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