Esta mañana, el aire fresco y húmedo nos
envolvía. La garúa se deslizaba suavemente entre las calles, mientras me
dirigía al Colegio Particular de Bachillerato “Antonio Peña Celi”. Días atrás,
recibí una invitación para ser jurado en el Concurso Intercolegial de Libro
Leído “Cecilia Benavides”, I edición. El amable gesto de mi colega de maestría,
Ismael Iñiguez, me permitió ser parte de este evento tan significativo.
La jornada comenzó con un impactante performance de Teo Paladines, que rindió un emotivo homenaje a la vida de Cecilia Benavides, una activista cultural muy querida. Después, comenzaron las intervenciones de los colegios: el Ateneo con Un hombre muerto a puntapiés, el Mater Dei con El antropófago, el Eugenio Espejo con Una mujer y luego pollo frito, el San Gerardo con Una carta, un hombre y algunas cosas más, la Santa Marianita de Jesús con Comedia inmortal, y el Bernardo Valdivieso con Rosita Elguero (Cuento vulgar). Cada una de estas presentaciones fue mucho más que un simple acto teatral; fue un reto personal para cada joven, una oportunidad para enfrentarse a sus propios temores.
Al concluir, todos resultaron vencedores. No solo por los premios obtenidos, sino por haberse atrevido a salir de su zona de confort, enfrentando el miedo que todos llevamos dentro. La lluvia, que persistía suave pero constante, acompañaba mi retiro del lugar, dejando en mí una sensación de optimismo. Porque, en ocasiones, la mayor victoria no radica en lo que conseguimos, sino en lo que aprendemos en el camino, en cómo, al igual que la lluvia y la niebla, continuamos adelante, sin rendirnos jamás.
Es de resaltar el esfuerzo de las instituciones privadas que respaldan este tipo de iniciativas, ya que brindan a los jóvenes la posibilidad de enfrentar sus inseguridades, de desarrollar sus talentos artísticos y, sobre todo, de encontrar su voz en medio del temor. Las instituciones culturales, que se jactan de su gestión, deben ser conscientes de que su verdadero compromiso no se limita a la visibilidad en redes sociales, sino en generar un impacto real y transformador en la vida de los estudiantes. El coraje de leer, es el coraje de recordar, el ímpeto y la fe de declamar, la vida sucediendo...
A continuación, algunas de las presentaciones de los estudiantes participantes:
Colegio Bernardo Valdivieso (Loja)
Teo Paladines, homenaje a "Cecilia Benavides"


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