Clase “C”: El rincón de la Literatura. (III)
"El primer taller literario en la ciudad
de Loja fue creado en 1986. Su impulsor fue el Dr. Freddy Ordóñez, Director del
Cudic de la Universidad Nacional de Loja, actualmente denominado Centro
Cultural ‘Bernardo Valdivieso’. Este taller tuvo una duración de tres años y
contó con maestros de la literatura lojana y nacional: Antonio Castro Guerrero,
Carlos Carrión, Euler Granda, Abdón Ubidia, Francisco Proaño Arandi, Jorge
Dávila Vázquez, entre otros prolíficos como Fausto Aguirre, Félix Paladines, Galo Ramón, José María Sánchez, Franklin Ordoñez Luna, Luis Antonio Quizhpe, Edwin Madrid y Benigno Carrión. Su producto artístico mensual se imprimió como la revista de
literatura Letra Fuego." (Mensaje de texto, 12 de diciembre de 2023).
La poesía siempre honra el pasado, llevando la
tradición al presente. Pero también es un medio para mantener el rumbo, generando
conocimiento. Lin Tsung Yuan, prolífico prosista de la dinastía T’ang, en su Prólogo
a ocho poemas, traducido por Octavio Paz, expresa: "En desacuerdo
con el mundo que me rodea, consuelo mi pena con literatura." ¿Quién,
en la actualidad, podría decir algo semejante? Para consolar la pena del
desacuerdo con el ejercicio literario, se necesita alcanzar una gran sabiduría.
Lo que se puede comprobar, sin mucho esfuerzo, es que la sabiduría, al menos en
el mundo occidental, no es un estado común. En realidad, este taller es una
forma de expresar lo que el corazón siente: ese desacuerdo con el mundo que nos
rodea, con indignación o con una resistencia furiosa. Así, este lugar convocó y
conectó a personas con sentimientos similares y una afinidad por las letras.
De igual manera, era esencial que quienes
dirigieran este proceso poseyeran esa sensibilidad por las letras, que pudieran
catalizar ese sentir y convertirlo en arte. Evelyn Pintado Rodríguez, docente
de lengua y literatura, escritora y con experiencia en la gestión de grupos,
fue quien guió esta clase. El taller tuvo lugar en el Hall de la Casona
Cultural, junto a una galería de arte con obras de artistas locales, el 23 de
junio de 2023, por la tarde, con un grupo de 20 personas. En la didáctica
empleada se utilizaron textos de Blanca Varela:
digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora.
También se realizaron dinámicas que incluyeron adivinanzas, mapas, crucigramas, y el espacio se ambientó con música de Los Kjarkas, alternada con temas de la banda ecuatoriana Da Pawn. Entre las formas de creación implementadas, se proporcionaron ejemplos específicos de géneros y posibilidades creativas:
Entre las preguntas que surgieron, una fue: ¿Aquí enseñan solo poesía?
La respuesta fue que se utilizan todos los géneros literarios para escribir
poesía. No existen fórmulas, pero sí métodos que se convierten en ejercicios
diarios de escritura, basados en la lectura y la disciplina.
También se crearon acrósticos, como estos ejemplos:
Suenan las campanas
O solo son mis oídos
Los que me engañan
Motivos me sobran,
A pesar de los años,
Para creer que ya
Aparecerá mi tesoro escondido.
Para cuando leas esto,
Estaré muy lejos.
No encontraré consuelo, pues
A ti ya no te tengo.
Esta didáctica no se centró en enseñar conceptos
ni teorías, sino que brindó herramientas para inspirarse y explorar futuros
caminos y secuencias que se implementarían al crear sus propios textos. Si el
poeta no tuviera acceso al lenguaje para escribir sus poemas, aún encontraría
una forma de ser fiel a esa perturbación que está más allá de la palabra. Su
fidelidad se expresaría en gestos, gritos, movimientos de su cuerpo o
silencios. En ese momento, encarnaría esa energía densa que, gracias al
lenguaje, se traduce al poema.
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De otros adioses
Fernando Nieto Cadena
Quito, 29 de marzo de 1947 - Villahermosa, marzo de 2017
Siempre llego tarde a la escritura de mis poemas
ya estaban vividos cuando empecé a imaginar que serían el trasunto
epopéyico de
algo semejante a un yo poco dispuesto a ser yo
fue demasiado tarde
Mi atraso no pudo entristecerme por no haber sido quien no fui
quien se quedó a la orilla con una cometa en las manos y el desmadejado
hilo tenso
halándome hacia los arrecifes vistos en una película irlandesa
Me intranquiliza la ausencia de marea en el malecón del río
trato de encontrarme en lo que escribí bajo este nombre que conservo como
propio
¿y la relatividad del tiempo de las cosas? ¿Y la fugacidad de la
vida-muerte?
siempre estamos muriendo
desde siempre nunca morimos a dentelladas a cuentagotas de un solo tajo
reflexiono hasta qué punto es cierto eso de que nunca aprendemos a vivir
pulso teclas me disfrazo de lo que soy para disimular lo que seré sin serlo
camino a oscuras entre fraguas y combates virtuales desgañitándose contra
dios
¿qué haces allá arriba entre truenos rayos y centellas? le pregunta alguien
¿existe un dolor más grande que la nostalgia? pregunto
traté de ser puntual para escribir a pie juntillas mis constantes
defunciones, pero los
versos se me adelantaron
me fui despacio tras unos presentimientos que ya no estaban donde debían
estar
los tuve a mano
hablo de mis poemas
sembré recuerdos como quien esconde fantasmas bajo su cansancio
la minusválida tristeza de mis aquelarres
el orfeón decimonónico emputecidamente triste por el suicidio de una poeta
mi tristísima cofradía de palabras en el epicentro de un carnaval sombrío
Lo que pude escribir estuvo a la zaga de los residuos de lázaros absortos
sólo fueron ensalmos para resucitar vaticinios pretéritos, documentar
subjuntivos
incoar pluscuamperfectos exponenciales futuros
de todas formas, fueron mis modos, mis malas maneras, mis malas costumbres
de
morir y vivir
para el escritor la literatura es más o menos una socialización de sí mismo
la literatura es la manera más agradable de ignorar la vida.
Los primeros tres capítulos fueron un claro reflejo del poder transformador de la palabra. Se vienen las últimas historias del taller La Fábrica de Poesía, En estos encuentros, la poesía no fue solo un ejercicio literario, sino un vehículo para explorar la esencia humana, los recovecos de la mente y las profundidades del ser. Cada verso, cada ejercicio, fue un paso hacia la creación de mundos propios, hacia la rebelión contra la rigidez de los cánones establecidos y una invitación a los participantes a ser fieles a su voz interior, a esa perturbación primigenia que precede a la palabra.
A través de dinámicas enriquecedoras, lecturas provocadoras y
ejercicios desafiantes, los participantes no solo exploraron diferentes géneros
y formas de creación literaria, sino que también encontraron una comunidad en
la que el acto de escribir se transformó en una experiencia compartida, un
viaje conjunto hacia lo desconocido. La poesía, como siempre, fue una fuerza de
resistencia y de liberación. En cada clase, se abrió un espacio para que los
poetas noveles y los más experimentados pudieran hallar, entre las palabras y
las emociones, una forma única de expresarse.
El taller no fue simplemente una enseñanza de técnicas, sino una
invitación a escuchar el murmullo del alma, a despojarse de lo aprendido para
sumergirse en lo desconocido, en lo incierto, en lo nuevo. Las clases IV y V
son solo el principio de un proceso más grande, un espacio que continuará
expandiéndose y dando frutos en futuras ediciones. Los participantes de estos
talleres han dejado una huella indeleble en la historia de La Fábrica de
Poesía, pero aún hay más por descubrir.
Estén atentos, lectores y amantes de las letras, porque vienen más
crónicas sobre estos talleres, más relatos sobre la magia que se crea en cada
encuentro. Nos acercamos al corazón de la poesía, y les invitamos a seguir el
camino, a estar presentes en los próximos capítulos de esta historia que sigue
escribiéndose. ¡La Fábrica de Poesía sigue viva, y su rueda nunca deja de
girar!








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